Resulta que durante una temporada te pones a hablar mucho con una persona, te ilusionas y luego esa persona desparece y dejáis de hablar, hasta que de repente esa persona vuelve a aparecer en tu vida.
Cuando vuelve a aparecer os tiráis hablando horas sobre muchas cosas y sobre nada en concreto y te vuelves a ilusionar.
Sin embargo, esa persona ve algo, algo que ella pidió, quizá ese algo no le gustó y tras ello dejáis de hablar.
Y no porque yo no quiera, porque me apetece mucho hablar contigo, pero también me gustaría que tú fueras capaz de hablarme a mi, de ser tú la que de ese paso, porque casi todo el tiempo lo he dado yo.
Así que ahora mismo estamos en ese punto, en el punto en el que si no me habla ella, yo no lo hablo. Lo peor es que yo así puedo estar mucho tiempo, digamos que estoy acostumbrada a que me pasen estas cosas y por eso lo aguanto bien, no lo sé, pero no me gusta estar así y menos que siempre me termine pasando lo mismo.
Por eso creo que voy a tomar una determinación y por lo menos ahora mismo, no quiero volverme a ilusionar con nadie de esta manera, no quiero conocer a nadie nuevo para que al final me pase lo mismo de todas las veces.
Aunque suene triste, me he dado cuenta que sin esa ilusión, no es que esté mejor, pero al menos estoy más tranquila que si la tengo.